Qué es la Criminología y por qué su futuro profesional es tan prometedor

¿Qué es exactamente la Criminología?


La Criminología es una ciencia multidisciplinar que estudia las causas y circunstancias de los hechos delictivos desde todas sus vertientes (delincuente, delito, víctima y control social), desde la propia psicología y personalidad del individuo hasta la influencia de la sociedad en que cada uno se cría. Y por ello mismo tiene relación con muchas otras disciplinas como el Derecho, la Sociología, la Psicología, la Antropología o la Medicina, que forman parte en mayor o menor medida de sus planes de estudios: “El Derecho Penal aporta el conocimiento de las leyes y las penas aplicadas a los delincuentes, mientras que la Sociología les ayuda a analizar el delito como hecho social, y la Psicología muestra las motivaciones de la conducta delictiva”, explica Fernández. “Pero no podemos olvidar el aporte de la Psiquiatría (en lo referente a los trastornos de personalidad), la Estadística (investigación científica) o la Medicina Forense: [los criminólogos] tienen que saber interpretar una autopsia y ver mucho más allá de la evaluación de los hechos visibles del delito que hace el médico forense”, añade.

Salidas laborales más allá de la policía

Conviene recordar que la investigación técnica del delito, el quién y cómo lo ha perpetrado, recae no en el criminólogo, sino en el criminalista. Y que, en España, se trata de competencias que recaen en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, ya que los investigadores privados no pueden investigar dichos delitos. Si lo que se quiere es convertirse en inspector de policía o formar parte de la Policía Judicial o Científica, el primer paso es el de superar las oposiciones pertinentes (a la Policía Nacional o la Guardia Civil) y realizar exámenes internos para acceder a las brigadas correspondientes. Si estas oposiciones se hacen teniendo ya un grado universitario (como Criminología o Psicología), se accede directamente a la escala ejecutiva.

Pero las salidas profesionales de estos estudios son mucho más amplias, y dependen del grado universitario y la especialización escogida. “Si se ha hecho un doble grado en Derecho y Criminología, por ejemplo, se puede acabar ejerciendo como abogado penalista, porque la Criminología te va a dar todos esos conceptos y materias que no se dan en Derecho Penal: las capacidades criminales, el estudio de la mente criminal y de los factores que influyen en la comisión de un delito, las tipologías de homicidas... O puedes terminar opositando para el Ministerio Fiscal”, detalla Velasco, también profesora de la Universidad Internacional de Valencia. Especializarse en la asistencia a las víctimas, la justicia de menores, trabajar en programas de prevención del delito en entornos marginales o dedicarse a la actividad investigadora o académica son solo algunas de las posibles salidas profesionales. Profesionales de otras disciplinas, como el periodismo o la neurociencia, pueden también especializarse en este campo para aplicarlo en sus áreas de trabajo.

“Sin duda, la prevención es uno de los campos donde más puede aportar la Criminología, ya que está comprobado que las penas no son suficientes para prevenir el fenómeno criminal; se necesitan muchas más medidas”, apunta Fernández. “Los criminólogos tienen muchos conocimientos sobre el delincuente, y eso les ayuda a elaborar programas que prevengan la conducta delictiva y, sobre todo, del delincuente reincidente”, añade. Jordá, por otro lado, resalta la importancia de la seguridad privada, “que está tomando un protagonismo emergente en cuanto a la empleabilidad: analistas de fraude, compliance officers, analistas de inteligencia o la especialización en ciberseguridad, un aspecto que genera una inserción laboral que no habíamos visto antes, como parte de los equipos multidisciplinares que se necesitan para analizar y prevenir los delitos en Internet”.

Otra de las labores que pueden realizar los psicólogos es la colaboración con las instancias judiciales, elaborando informes criminológicos para presentar en la fase de instrucción de un juicio. Un contexto en el que también trabajan peritos criminólogos y forenses como Sonia Rodríguez, psicóloga forense de Psicolegalmente: “Nosotras trabajamos tanto con víctimas como con perpetradores. Por un lado, nos solicitan peritajes psicológicos para detectar lesiones o secuelas de un determinado delito, o estudiar el estado psicológico y la personalidad de un perpetrador o de un agresor, en cualquier ámbito”.

En la jurisdicción penal, estos profesionales trabajan a instancias de los abogados de cualquiera de las partes, valorando aspectos como la capacidad procesal (si una persona está en condiciones psicológicas de iniciar un proceso judicial) o la imputabilidad, es decir, “si una persona tiene un trastorno mental directamente relacionado con el delito por el que se le juzga que pueda actuar de eximente o atenuante; ver si las capacidades de esa persona estaban tan mermadas como para no ser consciente de lo que estaba haciendo”. Para ser perito forense o criminólogo no existe una formación específica, aunque la Ley de Enjuiciamiento Civil especifica como requisito que el perito posea una titulación oficial en la materia que sea objeto del estudio en la prueba pericial.

Extraído de EL PAIS